Somos Uno con el Universo (Los testimonios del Jaguar Negro)

Ayahuasca en Tepotzotlán 6 de mayo de 2017

Somos Uno con el Universo, Siempre para Siempre, Siempre

He pasado toda mi vida en una constante búsqueda de mí mismo, y en mi paso por la tierra he andado por distintos caminos, buscándome intensamente, me he reconocido en los otros, y a veces ellos, a su vez, en mí se reconocen, entonces es así como nos damos mutua existencia.
Anoche al tomar ayahuasca me encontré dentro de mi corazón, pero también supe que yo mismo estaba en todas partes, en el mundo y su naturaleza, en los ojos de las personas, en la vida y en la muerte, incluso en las estrellas más alejadas de este planeta.

Comprendí lo que se siente venir a rescatar de toda materia la conciencia, porque al entrar en contacto con el espíritu de la ayahuasca, pude ver los hilos invisibles de energía que todo lo unen y conectan, no hay separación entre sujeto y objeto, todo es parte de una misma red hipercompleja.
Luego entonces la Realidad se mostró al desnudo, enseñándome toda su incomparable belleza, sus secretos al descubierto, tras beber un poco del amor líquido de la madre tierra. Sentí un desmoronamiento en mi memoria celular genética, llegó la purga de emociones y pensamientos ajenos a mi verdadera esencia.

Durante el encuentro con la abuela planta, la sagrada maestra, se entonaron ícaros, se elevaron cantos al corazón del cielo y al corazón de la tierra. Hubo llantos, gritos, miedo, risas, alegría y dicha entre sonidos musicales acompañados de visiones mágicas de animales, fractales, mandalas, seres etéreos de otras dimensiones, todo como parte de una sesión de sanación con una medicina milenaria de la selva, en un foco tonal energéticamente fuerte, bajo la guía shamánica de grandes corazones quienes me enseñaron que debajo del velo que cubre todas las cosas se encuentra el AMOR y gracias a él es que Somos Uno con el Universo, Siempre para Siempre, Siempre.

Anónimo