A veces…

A veces
doy Ayahuasca cuando duermo en el ensueño.
No sé quien la organiza, porque
cuando llego, ya están sentados en círculo.

Apenas aviento mapacho y
a todos se les retuerce la cara y
se les escapan los bichos entre sus ropas.

Los andan persiguiendo por todo el cuarto, porque son sus bichos y no los quieren perder.

Yo me siento a ver como chocan entre sí.

Cuando se cansan, les escupo agua florida y se van a sus lugares con cara de niños regañados.

A veces llegan los otros jaguares y se ponen a tocar con juguetes mexicanos.

La música suena cuántica, escandalosa.

Voy sirviendo Ayahuasca bien cascabelera. Hasta lucecitas tiene la botella y el vasito anda bien ayahuascado.

Cuando toman Ayahuasca se ponen a flotar. Primero poquito, pero al rato andan en el techo. Por eso los sostengo con mi bastón, con un hilo que amarro a un tobillo. Si no tienen tobillos, los amarro de una mano o del brazo.

Los jaguares para entonces andan bien chamanicos, bien nahuales. Toque y toque sus instrumentos. También flotan pero con cierto control.

Desde mi corona mando rayos láser despacito. Parecen salchichas neones que impactan en los flotadores y los afecta de variadas formas. Las salchichas verdes los hace llorar, con las naranjas se vomitan, con las multicolores se carcajean…

A veces viene el diablo. Yo digo que es el diablo porque cuando entra muchos lo señalan y gritan ¡el diablo!, ¡el diablo! (no sé si asustados o con gusto). Para ese entonces, ya no sabe uno si reír o llorar.

El mentado diablo se pone a bailar con sus botas vaqueras picudas de piel de serpientes vivas, que sacan la lengua y abren más los ojos cuando me río de su situación. A veces acompañan al chamuco calaveras de cartón, alfeñiques gruñones y mujeres estrambóticas.

Los Jaguares tocando con todo. Parece banda o tecno. A esa hora suenan igual.

Unos flotadores bajan a bailar bien a gusto. Otros se quedan en la esquina agazapados, mordiéndose los dedos o las cejas o los sentimientos. Cuando canto otra canción se les acaba el ritmo y el diablo y compañía se van a bailar a otra fiesta. Algunos flotadores pretenden seguirlos, pero los tengo bien sostenidos con el hilo.

Luego nos visitan las almas perdidas. Plañideras sin rostro que prenden velas por todo el cuarto, oscureciéndolo cada vez más y más.

Los flotadores bajan poco a poco con un lamento interminable y en sus lugares, en el círculo, comienzan a cavar con sus manos tremendos agujeros donde se meten y se mueren. O se hacen los muertos.

Cuando llega la serpiente del amor se vuelven a salir del agujero (no tuvo sentido hacer un hoyo que no usan «se dan cuenta que la muerte ni existe»).

La serpiente es tan grande que no cabe en el cuarto. Cada escama es de un color diferente. Tiene millones de escamas que pulsan. Sólo cabe un pedazo de la serpiente que se arrastra a través de las paredes del cuarto. Cuando entra su cabezota, se come a varios al mismo tiempo. Hasta que se los come a todos.

Ahí canto otro icaro egipcio. A los jaguares y sus juguetes mexicanos también se los llevó la serpiente del amor. Sólo quedan los hilos que se tensan y se pierden en el techo. Quien sabe donde andan.

Ya ni el cuarto existe. Sólo los hilos que sostengo y se pierden en el entramado luminoso en medio de una oscuridad cósmica.

En el cielo galáctico hay una fuerte tormenta eléctrica. Con cada destello se aprecia el domo sagrado, una carpa geodésica que todo cubre. En el fondo hay un mandala de proporciones titánicas que gira con estruendo. El viento espacial me pega en la cara para recordarme de mover los cascabeles y las sonajas.

Cada hilo se va aflojando y van aterrizando uno a uno los flotadores, con trajes espaciales y cascos de buzo. Cada uno se despoja del pesado vestido y se sienta en su sitio original mientras juntos descendemos con la sensación de un elevador (o descensor).

Los jaguares también llegan haciendo piruetas en el aire, presumiendo nuevos collares y tocando extrañas flautas (quién sabe de dónde las sacaron).

Mientras bajamos a la zona astral, platican sus experiencias y visiones. Andan muy contentos. Su piel húmeda deja ver nuevos tatuajes geométricos y plumas que salen de sus largas cabelleras.

Mi canto es más pausado, casi cansado. Cuando llegamos a la zona astral todos se van desatando y tocamos nuestras frentes en señal de despedida. Saltan de la alfombra hacia su casa, donde aguardan sus cáscaras físicas (deben estar dormidas, igual que mi cáscara).

Me tomo un traguito de agua florida y me acuesto para relajar el dolor del coxis. Estuvo bueno. La Ayahuasquita quiere dormir también. Me hago bola para alejar el frío (la zona astral no es nada cálida) y cierro mis ojos. No se cuales, pero los cierro. Ya cuando despierte, estaré amaneciendo en ese viejo cuerpo cansado, atrapado en la gravedad de la tierra que cae eternamente y la severidad de un mundo que se autoconsume.

Mañana hay que dar más encuentros de Ayahuasca. En la zona física. En el mundo material. Y también en la fría zona astral. O visitar la zona espiritual… pero esa es otra historia, que a lo mejor algún día contaré.

Buenas noches o buenos días… O simplemente «buenas».

Jaguar Negro.

El chamán me dijo

– ¿Que te dijo el chamán?

– Que estoy jodida. Que me pasé de tueste.

– y eso ¿qué significa?

– significa que es tiempo de sanar… dice que estoy saturada de realidad. Que me excedí de crédula. No se bien a qué se refiere…

– ¿y ‘ora? ¿Que vas a hacer?

– pues me dio una receta, que para olvidar, que para desaprender.

– entonces, tienes una enfermedad…

– yo creo que si. Me revisó y me dijo que tengo…

Inflamada la razón
El presente distendido,
Que carezco de pasión.

Que me hace falta soñar
Que la felicidad me abandonó
(cuando dejé de confiar,
la voluntad se infectó)

Tengo prurito en la consciencia,
Herido el corazón.
Exceso de pasado,
Diarrea de razón

Baja mi autoestima
Elevado el rencor

Tengo náusea por la vida
Dolor en el futuro
Relación tóxica
Insuficiencia de amor…

– Con razón te dijo el chamán que estabas bien jodida.

¿Y cuál es la receta para tus males?

– Deja te leo lo que alcancé a escribir… hablaba muy rápido el cabrón…

Que durmiera sobre lavanda
Que bebiera el aroma de las flores
Que comiera miel de mis propias manos
Que me hiciera de comer.

Que enmarcara mi foto
Y le encendiera una veladora.
Que escribiera un poema y me cantara en la regadera.

Que bailara sin zapatos,
Que riera sin motivo,
Que diera vueltas hasta marearme,
Que jugara con mi perro.

Que me llueva encima y me embarre de lodo, que abra los brazos para que me acaricie el viento, que vea el amanecer y el ocaso, que duerma bajo estrellas.

Que descanse en la playa, que suba un cerro, que nade desnuda, que viaje lejos.

Que perdiera el control,
Que renuncie,
Que escriba la última carta,
Que acepte la vida.

– ¿te dijo algo más?

– Si. Que lo fueras a ver. Porque estás más jodido que yo.

Jaguar Negro

Leche Dorada

 

Si estás preparándote para tu encuentro con la Ayahuasca te recomendamos incorporar a tu dieta la:

Golden Milk (leche dorada ayurvédica)

También es una excelente bebida para mantener tu salud integral.

-Resumen del escrito por Natalia Castejón, periodista especializada en vida saludable.-

La Leche Dorada es una bebida que incluye cúrcuma, el componente imprescindible del curry.

La Golden milk o cúrcuma latte es originaria de la India, donde se llama haldi ka doodh. Es una bebida muy común por su exótico sabor y porque suele usarse para tratar los resfriados y los dolores de garganta. Otra de sus características es que, al tomarse caliente, es ideal para ingerir por la noche y, de esta manera, ayudar a conseguir un sueño reparador.

Esta bebida tiene numerosas variables, pues se le pueden añadir más especias como canela, clavo, vainilla, cardamomo, nuez moscada o jengibre, entre muchas otras. También se le puede dar un toque más dulce con miel de abeja o bien con miel de agave o jarabe de arce. Otra versión para veganos se consigue sustituyendo la leche de vaca por bebidas vegetales como la de almendras, nuez, avena, arroz o coco.

Beneficios de la Golden milk

Mejora la función cerebral y la memoria

La curcumina –el ingrediente activo de la cúrcuma– ha demostrado que es capaz de aumentar los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que promueve la formación de nuevas conexiones y el crecimiento de células en el cerebro. Este hecho hace que se reduzca el riesgo de alzhéimer, pues tener bajos niveles de BDNF aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad, según un estudio de la Universidad de Milán (Italia). La canela, por su parte, podría ayudar a prevenir el párkinson. Otro de los ingredientes estrella, el jengibre, también tiene beneficios para el cerebro, pues puede mejorar el tiempo de reacción y la memoria, según dos estudios tailandeses.

Rico en antioxidantes

Los antioxidantes son un buena arma contra el daño celular y el estrés oxidativo y podrían ayudar al correcto funcionamiento de las células y, por tanto, reducirían el riesgo de enfermedades e infecciones. La cúrcuma está cargada de estos antioxidantes, como expone un estudio realizado por la Memorial University of Newfoundland (Canadá). Lo mismo ocurre con el jengibre, una fuente abundante de antioxidantes, según un estudio publicado en Natural Product Communications.

Reduce la inflamación

Los ingredientes de la leche dorada, como la canela, la cúrcuma y el jengibre tienen propiedades antiinflamatorias, según diversos estudios. Esta característica puede colaborar a evitar el desarrollo de varias enfermedades con este origen, como el síndrome metabólico, las enfermedades cardíacas o el cáncer. La curcumina ha demostrado tener más eficacia antiinflamatoria que el ibuprofeno, la aspirina o el naproxeno, según un estudio publicado en Oncogene, y ser eficaz en el tratamiento de la uveítis, según una investigación india.

Protectora contra enfermedades cardiacas

Al parecer, y según un estudio, tomar canela cada día podría reducir de manera considerable el colesterol y los triglicéridos, mientras que el consumo diario de jengibre podría reducir el riesgo de complicaciones en pacientes diabéticos, como expone un estudio de la Universidad de Teherán. Por último, la curcumina que contiene la Golden latte parece que reduce hasta un 65% las probabilidades de tener un infarto de miocardio tras un bypass, explica un estudio tailandés.

Reduce el azúcar en sangre

Tomar hasta seis gramos de canela cada día podría reducir los niveles de azúcar en sangre en ayunas hasta un 29%, según un estudio de la Thames Valley University (Reino Unido). El jengibre, por su parte, puede reducir esa cantidad hasta en un 12%, expone un estudio iraní. Este efecto beneficioso se obtiene siempre y cuando no se añadan miel de abeja, miel de agave o jarabe de arce, pues esto aporta azúcares a la bebida.

Te puede ayudar a luchar contra la depresión

La curcumina tiene efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo de las personas, lo que podría reducir los síntomas de la depresión. Según el Government Medical College de la India, la curcumina puede tener efectos similares a los fármacos que se usan en este trastorno afectivo. Además, un estudio de la Universidad de Panjab (India) ha analizado el potencial de este extracto de la cúrcuma como antidepresivo, y aunque afirma que es beneficioso, cree que se deben realizar más estudios al respecto.

Mejora el sistema inmune

La cúrcuma latte es empleada por los indios desde hace muchos años para tratar resfriados e infecciones, y diversas investigaciones, como una publicada en BioMed Research International, una en Annals of Clinical Microbiology and Antimicrobials, otra en Asian Pacific Journal of Tropical Biomedicine y otra en el Journal of Ethnopharmacology, han demostrado que la bebida dorada fortalece el sistema inmunitario, pues la curcumina tiene propiedades antifúngicas, antivirales y antibacterianas. Además, el jengibre y la canela pueden inhibir el crecimiento de algunas bacterias que causan infecciones respiratorias.

Potencial protector frente al cáncer

El jengibre crudo contiene 6-gingerol, que en dos estudios, uno de la Universidad Federal de São Carlos (Brasil) y otro de la Universidad de Ibadan (Nigeria), ha resultado eficaz en la prevención del cáncer, impidiendo el crecimiento celular descontrolado; sin embargo, se necesitan más investigaciones, pues hasta ahora solo se han realizado pruebas en laboratorios. La curcumina también parece tener ese potencial, pues es capaz de acabar con las células cancerosas y previene el crecimiento de los tumores, según un estudio.

Alivia problemas en la digestión

Otro trabajo científico ha expuesto que el jengibre, muy utilizado en la leche dorada, puede aliviar la dispepsia o indigestión. La cúrcuma también tiene esta propiedad de fomentar el vaciado gástrico y, según un estudio, puede mejorar la digestión, pues aumenta la producción de bilis hasta en un 62% y, según una publicación de la Universidad de Hamamatsu, también puede ayudar a prevenir la colitis ulcerosa.

Cómo preparar la Golden milk: receta de leche dorada

Una de las grandes ventajas de esta bebida es que es muy fácil de elaborar y sus ingredientes son fáciles de conseguir en cualquier tienda o supermercado.

Ingredientes para 2 personas:

1 cucharada cafetera de cúrcuma en polvo.

2 tazas de leche o bebida vegetal (almendra, coco, nuez, arroz o avena).

1 cucharada cafetera de miel, jarabe de arce o miel de agave.

1 cucharada de especias al gusto (canela, vainilla, nuez moscada, cardamomo, clavo, jengibre…).

Elaboración

Calienta en olla, sin que llegue a hervir, la leche (o bebida vegetal), a la que habrás añadido las especias opcionales al gusto. Baja el fuego, añade la cucharadita de cúrcuma y remueve bien. Deja cocer, a fuego medio entre 3 y 5 minutos, sin que llegue a hervir; no te excedas en el tiempo de cocción o se perderán todas las propiedades de la cúrcuma. Sirve caliente. Puedes decorar la taza con cacao puro o canela en polvo.

Ahora si, disfrútala caliente, tibia o helada.

Jaguar Negro en la cocina de la Abuela Ayahuasca.

¿Porque te aferras? Solo déjate caer…

Es importante saber que acudí por primera vez a una ceremonia de ayahuasca con el propósito de encarnar en mí el amor incondicional. Así también, es imprescindible que toda experiencia relatada sea leída entre líneas, pues, a pesar de que hice mi mayor esfuerzo para explicar con detalle lo que viví, no hay mayor placer que sentirlo por uno mismo
06 Febrero del 2016 Tepotzotlán Estado de México.

Éste es el Relato de mi Primer Ceremonia de Ayahuasca en la que participé, en aquella primera ceremonia el efecto de la planta comenzó hasta la segunda toma. Después de ingerirla, regresé a mi lugar, me recosté y los mareos se hicieron presentes, como el típico sentir de viaje en helicóptero, como cuando has bebido de más y, acostado en tu cama, todo gira en tu cabeza. En fin, pasaba el tiempo y, como no ocurría ningún efecto “maravilloso” en mí, me pregunté si la madre tierra me estaba negando la entrada a sus templos de conocimiento.

Después de un rato llamaron para la tercera toma. Ya mareado, avancé para recibir el último sorbo de medicina, regresé a mi lugar, mareado, y, en esta ocasión, las náuseas no se hicieron esperar, sentí el asco recorrer mis intestinos, subir por el estómago y llenar mi esófago. “¡Basta!”, pensé.

Me recosté, respiré profundamente y me contuve, volví a respirar pensando: “No debes de vomitar, eres más fuerte que eso, no puedes vomitar, no seas débil, tu objetivo no es vomitar”.

Las náuseas regresaron, sentí una arcada, seguida de la marea de vómito desbordándose y a punto de salir de mi cuerpo. “¡No! ¡No voy a vomitar! No voy a vomitar porque eso implicaría cortar el efecto de la medicina y que el gasto que hice para venir a realizar este ritual sea en vano. ¡Si la vomito no va a hacer efecto!”. Decidido a no vomitar la medicina —y convencido de que yo era más fuerte que eso, más fuerte que cualquier cosa, y de que yo controlaba mi cuerpo— me recosté y comencé a respirar profundamente; entonces, dejé de sentir asco, las náuseas se fueron, y pensé que lo había logrado, porque, ¡claro!, yo era más fuerte. Sin embargo, al cabo de unos segundos, las náuseas volvieron, pero más fuertes que antes, impetuosas; incontenible, sentí el vómito subir por mi esófago, lo contuve en mi garganta desesperado, tratando inútilmente de no vomitar, comenzaba a ser una experiencia desagradable y desesperante.

A pesar del ruido a mi alrededor, de cánticos y tambores, de hermanos vomitando y teniendo sus propias experiencias, y de mi desesperación, de pronto se hizo un silencio total, incluso dejé de escuchar mi propia respiración y los latidos de mi corazón, y fue surgiendo una voz como de la nada, pero que, no obstante, parecía tener en realidad mucho tiempo ahí, esperando, dentro de mi ser, de mis sesos; lo supe por su tono añejo. Ahora entiendo que esa voz era mi propia voz. Me sorprendió porque era una voz serena, tranquila pero fuerte, paciente y, sobre todo, amorosa; no sabía que mis cuerdas vocales podían lograr un registro así, ni en mi pensamiento consciente lo había escuchado. Pero era yo. Y la voz me habló.

Me preguntó: “¿A qué te resistes?”. Y yo guardé silencio; entonces, me repitió la pregunta: “¿A qué te resistes?”, y continuó, enfatizando: “¿A qué le tienes miedo? ¿A que te vean vomitar? ¿A lo que vaya a decir la gente? ¿A que piensen que eres débil? ¿A que ensucies tu ropa? ¿A que no vivas una experiencia mágica? Dime, ¿qué es lo que no te deja sacar eso que tienes dentro? ¿Qué es eso a lo que tanto te aferras? ¿Cuál es tu miedo? Sólo déjate caer…

Estas palabras resonaron en mi cabeza, pero sobre todo en mi corazón. Entonces me levanté, la arcada regresó, las náuseas, el sentir incómodo del mareo, el vómito en mi garganta, me sentí sofocado, pensé: “Pero si vomito ya no va a servir la medicina”. Y la voz respondió: “¡Qué importa si ya no sirve la medicina!, ¿te sientes cómodo como estás ahorita? ¿Te sientes cómodo con el vómito en la garganta contenido? Déjalo ir, sólo déjate caer… Y caí.
En un instante recobré la noción de mi entorno y el chamán comenzó a cantar:
En ese momento puse atención al exterior, alguien comenzaba a cantar al sonido de los tambores y las flautas diciendo: “Sólo déjate caer, sólo déjate caer”
Ya estaba cansado de contener el vómito, de contener las arcadas, me hinqué, tomé una bolsa en mis manos, sentí la arcada subir por mi cuerpo, sentí los fluidos estomacales regresar por mi esófago, tomé fuerte la bolsa y la abrí con mis manos, cerré los ojos y solté la arcada, escuché el vómito caer en la bolsa, sentí su consistencia, su sabor desagradable, nauseabundo, recorrer mi lengua, escupí, una nueva arcada emergió y otra y otra, no podía dejar de vomitar, y así continué dispuesto a sacarlo todo, me contuve un poco, respiré y abrí los ojos, la bolsa… estaba vacía. No había vómito, apenas un poco de saliva en el fondo.

Pensé, qué extraño, la arcada regresó y ahora vomité con los ojos abiertos, sentí el vómito en mi garganta, en mi boca, que salía disparado a algún lado pero, no veía nada.
La voz habló: ¿A qué le tenías miedo? ¿Esto era lo que te detenía? …. ¿Qué es lo que realmente estás vomitando? , sentí como un calor se acercaba a mi oído y la voz me susurró: MIEDO

Todo eso que sale de ti, esa sustancia invisible que es más densa que el aire, que sale de tu boca como vapores tóxicos, que no te dejaba moverte, que nos bloqueaba, que no te dejaba escucharme… Son tus miedos.
¿Es el Ego? – Pregunté. Sentí una mirada tan amorosa y su voz susurro como queriendo que nadie escuchara, que apenas yo lo captara; El Ego no existe.
Mientras sigas teniendo miedo a hablar, a reír, a saber, a expresarte, a gritar, a preguntar… el Vómito se hará presente.

Sentí una gran tranquilidad, una paz interior muy grande, entonces me recosté y comencé a llorar, sentía como las lágrimas escurrían por mis mejillas, era un llanto de alegría.
Llevé mi mano derecha a mi rostro para secar mis lágrimas y al tocar mi mejilla descubrí con desconcierto que no había humedad en mi rostro, no había lágrimas, la almohada no estaba mojada.

La voz me dijo: “Estás llorando pero no salen lágrimas.”
De pronto comencé a sentir unas ganas enormes de ir al baño, sentí un poco de retorcijones en mi estómago, inmediatamente pensé en “diarrea”, Me envolvió un pánico social, ¿si no llegaba al baño? ¿Si me batía? … Me levanté rápido y pedí a un chico me mostrara la dirección del sanitario, fui lo más rápido que pude pues el efecto giratorio de la ayahuasca era muy notorio.

Llegué al sanitario, baje mi ropa y me senté, sentí el retorcijón y me preparé psicológicamente para una diarrea explosiva, al siguiente instante sentí que salía todo, miré la taza del baño y nuevamente para mi sorpresa no había nada, tome papel de baño, me limpié pero no había nada que limpiar.

La voz volvió a hablar: “Sientes que tienes que desechar algo pero no desechas nada”
Regresé a la fogata junto a los demás hermanos, cantaban intensamente, cantaban canciones hermosas, sobre pachamama, sobre los elementos, sobre el tiempo, sobre los abuelos, sobre el amor, en conjunto con las voces sonaban los palos de lluvia, los tambores, las guitarras, los bowls.

Me recosté en armonía preguntándome: ¿Qué está ocurriendo?
La voz volvió a hablar: “Vomitaste pero nada salió de tu cuerpo, lloraste pero no hubo lágrimas que derramar, defecaste pero no había nada que desechar, ¿sabes por qué? Por el simple hecho de que NO HAY NADA QUE DESECHAR, todo está en tú mente, No vomitaste porque no hay nada de lo que tengas que arrepentirte, no lloraste porque no hay nada que te tengas que lamentar, no defecaste porque no hay nada que tengas que cambiar, pues así como eres, eres perfecto, porque todo lo que has vivido, las elecciones que has tomado han sido las correctas, porque todo eso te ha hecho ser lo que hoy eres, un alma pura y amorosa.

Me recosté y me volví a sumergir en los cantos, en la magia que tenía para mí la madre tierra.

Los cantos me llevaron a la siguiente visión; visualicé una montaña, enorme, llena de árboles y muy alta, que se elevaba en la profundidad de la llanura, majestuosa, serena en silencio. A su lado alcancé a ver a un ave de tonos amarillos con café, pequeña que revoloteaba alrededor de la montaña cantando fuertemente, llena de énfasis, segura de su canto. El ave volaba cerca de la montaña dándole vueltas una y otra vez. El ave sabía que la montaña esta viva y revoloteaba a su alrededor cantando canciones de amor, subía y bajaba e incitaba a la montaña a cantar dando vueltas, girando, cambiando de dirección de velocidad y de movimientos.

La montaña por su parte estaba tranquila, sabía de la existencia del ave, desde el inicio la había visto volar y revolotear, escuchaba atenta a su canto, la veía pasar una y otra vez poniendo atención en su voz y en sus giros.

Después de unos momentos la montaña se sintió muy a gusto, se movió un poco y pensó que no estaría mal cantar un poco, respiró profundamente y una voz ronca y profunda inundó el valle, atravesó todos los árboles y su eco retumbo en la tierra, continuo cantando y moviéndose alegremente, por su parte el ave seguía bailando y cantando alrededor de la montaña y se regocijaba en ello, tanto que elevó su canto por encima del canto de la montaña y voló más alto y más rápido. Fue entonces cuando la montaña dejó de cantar, se acomodó un poco y regresó a su profunda meditación, a su acostumbrado silencio abismal. El ave siguió cantando más feliz que nunca, revoloteaba alrededor de la montaña, subía y bajaba y su fuerte canto retumbaba en todos los árboles.

La visión terminó y fue entonces cuando la voz de mi cabeza volvió a hablar: “Eso es el amor incondicional”, me dijo, “El ave cantaba y volaba alrededor de la montaña porque esa es su naturaleza, volar y cantar, aún cuando el ave quería que la montaña cantara, no estaba pensando: ¿por qué no cantaba ya la montaña?, la pequeña ave nunca intentó obligar a la montaña a cantar, ella sabía que no iba a dejar de cantar si la montaña no cantaba, aún cuando volaba y hacía giros majestuosos enfrente de los ojos de la montaña, el ave no lo hacía para llamar la atención de ella, el ave volaba de esa forma porque la naturaleza de un ave es volar. Cuando la montaña inició a cantar, el ave no fue más feliz, sólo se dedicó a disfrutar la voz de la montaña y a disfrutar esa una nueva experiencia que ahora compartían.

Cómo pudiste ver, la montaña dejó de cantar cuando el ave cantó más fuerte y no lo hizo porque se haya molestado o por que se haya sentido ofendida, dejó de cantar por el simple hecho de que ya no quería hacerlo, pues la naturaleza de una montaña es cantar, quiso entonces regresar a su profunda meditación. El ave tampoco se molestó o se entristeció de que la montaña haya dejado de cantar, por lo contrario, se regocijo por el hecho de haber creado un momento mágico junto con la montaña, el tiempo que haya durado, lo importante era que lo compartieron disfrutando su nueva experiencia. Eso es el amor incondicional, uno no espera algo del otro, ni deja de ser lo que es, por agradar a alguien más, no hay drama ni sufrimiento en el abandono, porque no existe tal abandono, la montaña nunca se iba a ir de ahí y el ave podría regresar las veces que quisiera, no existe apego ni deseo, únicamente la experiencia vivida que nos proporciona el tiempo.

Pude ver muchas otras cosas, todas relacionadas al Amor Incondicional, Vi el sol ardiendo y a su alrededor los planetas girando lentamente, cada uno a la distancia necesaria del Sol para poder calentarse sin quemarse, “Todos necesitan el fuego, pero no todos pueden tocarlo, me mostro como las personas se acercaban a la fogata y se alimentaban de su luz, de su calor. Me mostró como el fuego quemaba las impurezas del ambiente y el se regocijaba en ello sin importar que nadie pudiera acariciarlo.

Me recosté a escuchar la música y a agradecer al universo por todo hasta que comenzó a salir los primeros rayos del Sol.

Jeshua Montes Conejo

Ayahuasca en la Selva Amazónica 2019

Ayahuasca México Jaguar Negro te invita:

Al encuentro con la medicina Ayahuasca en la selva amazónica peruana del 24 de junio al 29 de junio de 2019.

Acompáñanos durante 6 días de retiro en la comunidad de San Francisco de Yarinacocha, Pucallpa Perú, para recibir la enseñanza de la abuela Ayahuasca de las manos de médicos tradicionales shipibo-conibo.

Itinerario:
Partimos el lunes 24 de junio de 2019 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México a la ciudad de Pucallpa, previa escala en Lima, Perú.

De la ciudad de Pucallpa nos trasladamos a la comunidad de San Francisco de Yarinacocha, donde permaneceremos hospedados.

Regresamos por la misma ruta el día sábado 29 de Junio de 2019 a la Ciudad de México.

CUPO LIMITADO

Requisitos:
– Pasaporte vigente y documentos de identificación oficiales.

El viaje incluye:

-Transporte aéreo CDMX-Lima-Pucallpa. Pucallpa-Lima-CDMX.
-Transporte Pucallpa-San Francisco de Yarinacocha, San Francisco de Yarinacocha-Pucallpa.
-Hospedaje con todos los servicios (electricidad, agua potable, lavandería, cabañas con mosquiteros y hamacas, wifi)
-Alimentos y bebidas.
-Visita guiada por el río Ucayali.
-Taller de preparación de la medicina Ayahuasca.
-3 ceremonias nocturnas de Ayahuasca guiadas por médico tradicional shipibo-conibo.
– 3 Baños con plantas medicinales.

El costo total del viaje se puede pagar en efectivo (o depósito en cuenta bancaria) o en pagos diferidos a 6 meses con cargo a tarjeta de crédito.

El pago diferido se realiza en línea, en la plataforma de mercadopago para proteger la transacción.

Los costos son calculados al mínimo, tomando en cuenta la paridad peso-dólar y el costo del transporte aéreo.

Los costos se incrementan cada mes, debido a que los precios del transporte aéreo suben considerablemente al acercarse la fecha de partida.

Tenemos disponible la opción de visitar Machu Picchu, en la Región de Cusco, Perú, al terminar el trabajo de retiro con Ayahuasca, esto es, partir a Cusco el día 29 de junio y regresar a México el 1 de julio de 2019.

El viaje a Machu Picchu tiene un itinerario y costo extra que estamos arreglando para que resulte lo menos costoso posible (¡y aprovechar que estaremos en Perú!).

Para el pago diferido a 6 meses con cargo a tarjeta de crédito, te asesoramos vía telefónica para realizarlo.

En nuestro blog publicamos una pequeña reseña de nuestra anterior experiencia en la selva:

http://ayahuascajaguarnegro.com/ayahuasca-en-la-selva-peruana/

Más informes y aclaración de dudas:
Celular Telcel: (442) 111.37.79 (Geraldine)
En Facebook: https://www.facebook.com/jaguarnegromexico?ref=hl
www.ayahuascajaguarnegro.com

Paz en tu corazón y Luz en tu camino.

Jaguar Negro

Ayahuasca en la selva peruana

Del 29 de octubre al 03 de noviembre tuvimos la hermosa oportunidad de compartir la medicina de la Ayahuasca en la selva amazónica peruana.

El lugar elegido para nuestra estancia nos ofreció las comodidades necesarias de hospedaje, alimentación y aseo.

En ésta comunidad shipibo-conibo realizamos 3 encuentros consecutivos con la Ayahuasca, además de un trabajo constante de limpia energética y sanación espiritual.

La Ayahuasca se proporcionó con la tradición vegetalista, es decir, de forma chamánica, sin ningún tipo de adoctrinamiento o dogma.

La diferencia entre un encuentro en nuestros espacios acostumbrados en México y el retiro en el Amazonas peruano es definitivamente la selva.

Su energía, sus sonidos, sus vistas son únicas, y hacen de esta experiencia un momento inolvidable.

Se asegura un retiro espiritual, porque nos alejamos de la rutina y nos damos la oportunidad de estar con nosotros mismos sin incidentes.

El encuentro con la Ayahuasca de Jaguar Negro en la selva amazónica peruana tiene todo lo que necesitas: agua potable, alimentos especiales para la dieta, transporte, electricidad, señal WiFi, baño seco y regadera, servicio de lavandería y seguridad.

El trabajo de guía chamánica está garantizado por los médicos tradicionales shipibo-conibo que nos cuidan durante las sesiones, y nos dan durante la estancia, mucha confianza, amor y protección.

Este retiro con tu propio Ser Interior sigue compartiéndose de forma constante, y nuestra próxima visita tendrá verificativo del 24 al 29 de junio del 2019.

Para ello hacemos un gran esfuerzo para reducir costos y dar opciones de pagos diferidos para ayudar tu economía.

Pronto publicaremos la invitación y podrás acceder a toda la información necesaria para la próxima experiencia.

¿Que es la Ayahuasca?

La Ayahuasca es una medicina ancestral en forma de brebaje, elaborado con dos plantas amazónicas: la liana ayahuasca (Banisteriopsis caapi), y hojas de chacruna (Diplopterys cabrerana).

La Ayahuasca, ha sido proporcionada desde hace más de 5000 años por los chamanes del Amazonas como una medicina sagrada para la mente, el cuerpo y el espíritu.

Los que se acercan a la experiencia de la Ayahuasca, se pueden identificar en 4 grupos principales:

Aquellos que buscan la salud física, ya sea por padecer un proceso de enfermedad o porque buscan liberarse de los medicamentos alópatas.

Aquellos que buscan respuestas a incógnitas mentales, existenciales, crisis de fé, conflictos de consciencia o crisis filosóficas. Dudas sobre Dios y el individuo, conocimiento de sí mismo, expansión de la consciencia más allá de la razón científica.

Aquellos que buscan sanar procesos de pérdida, duelo o decepción. Liberarse del dolor emocional, encontrar un nuevo sentido a su vida, restablecer la integridad del ser después de una relación tóxica, destructiva o violenta. Alejarse del suicidio, romper ciclos ancestrales destructivos, encontrar la felicidad a través de la autocompasión y volver a amarse.

Aquellos que buscan una posibilidad espiritual de desintoxicación y solución a sus drogadicciones. Encontrar el origen de la adicción y una nueva visión de vida al tomar conciencia del daño a sí mismos y la nueva posibilidad de vida.

Aquellos siconautas que buscan experimentar distintos estados de consciencia a través de distintas sustancias y plantas.

La composición química de la Ayahuasca.

El agente activo de la ayahuasca, el DMT, está estrechamente relacionado con alteraciones en los receptores de algunos neurotransmisores, específicamente, en sus patrones de captación. La monoaminooxidasa es un regulador de neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina en nuestro sistema nervioso. El primer estudio sobre la composición química de la liana ayahuasca lo llevo a cabo un químico colombiano en 1923, Fisher Cárdenas, quién aisló un alcaloide al que llamó telepatina, los principales alcaloides presentes en la bebida son la: Harmina, la armalina, la tetrahidrarmina y el DMT- dimetiltriptamina. La harmalina y otras carbolinas relacionadas con inhibidoras de la MAO, es decir, inhiben el efecto de las enzimas monoaminooxidasa, que destruyen en la digestión el otro principio activo presente siempre en la ayahusca: DMT (Dimetiltriptamina). Las triptaminas no son psicoactivas por vía oral, solo experimentamos efectos en combinación con IMAOs. Si solo bebiésemos y comiésemos las hojas de chacruna que contienen DMT, las enzimas del estómago la destruirían inmediatamente sin experimentar el más mínimo efecto, por lo que gracias al IMAO presente en la liana, que actúa como un potenciador, absorbemos el DMT. La planta Psichotria viridis, chacruna, contiene DMT como alcaloide mayoritario que también produce de forma natural nuestro cuerpo. Existen muchas investigaciones científicas sobre la química de la Ayahuasca y sus efectos fisiológicos, pudiendo afirmar lo siguiente: la toxicidad es nula; el consumo dentro de un contexto controlado carece de efectos secundarios y no genera adicción, siendo uno de sus usos precisamente el tratamiento de las dependencias en la desintoxicación de toxicomanías. Aun cuando la Ayahuasca contiene un componente enteogénico (DMT), la Ayahuasca no puede ser considerada una droga. La cantidad de DMT que contiene cada dosis de ayahuasca varía de un pueblo a otro, pero extrañamente sobrepasa los 25mg por dosis ó 0’53mg/por un ml que es la concentración hallada en la ayahuasca usada por los modernos estudios de farmacología realizados en España. Una sustancia que contiene dimetiltriptamina (DMT) para ser considerada droga debe contener al menos un 2% en el caso de la Ayahuasca, esa cifra es 0,02%, 100 veces menor que la tasa mínima requerida para ser etiquetada como droga. Su consumo nunca se da fuera de contexto ritual de características sagradas, espirituales y terapéuticas; se produce una profunda introspección que revela vivencias agradables o reprimidas, por lo que el uso lúdico, recreativo o la dependencia es improbable o inapropiado.

La Ayahuasca potencia las habilidades de la glándula pineal, la cual está estrechamente relacionada con las experiencias espirituales, místicas o religiosas.

La chacruna es una de las mayores fuentes vegetales conocidas de N-N Dimetiltriptamina (DMT), químico producido naturalmente en nuestro cerebro por la glándula pineal, que genera los sueños en la fase REM.

Al beber Ayahuasca, experimentamos sueños, pero despiertos, lúcidos, con plena conciencia del contenido de las imágenes y de los contenidos emocionales que las tiñen.

Accedes a la infinita información que contiene nuestro subconsciente o mundo espiritual. La Ayahuasca coloca al cerebro en estados ampliados de vibración trabajando de forma óptima y así alcanzamos estados elevados de conciencia.

La Ayahuasca NO es una droga, NO crea dependencia, NO provoca estados de Alucinación desequilibrados, ni existe pérdida de conciencia, por el contrario, el sentimiento es total control, mayor lucidez mental y control del cuerpo. Lo que hace es derrumbar los filtros de la percepción que normalmente tenemos activados, abrimos “las cortinas de la mente”.

Luego de la ingestión de la Ayahuasca, la conciencia se altera, cambiando las ondas cerebrales.

Normalmente ocurre una reducción de la frecuencia respiratoria, disminución del metabolismo, de la presión sanguínea, cambio en el pH, etc. y con ella aumenta la sensibilidad auditiva, olfativa, de la visión y el tacto. En este nivel de capacidad paranormal, aflora espontáneamente despertando las neuronas, aumentando la capacidad intelectual y creativa. El resultado es la pacificación gradual de la personalidad y de la mente, disminuyendo la ansiedad y el miedo, equilibrando el sistema nervioso- razón y emoción- permitiendo de esta forma que el cerero pase gradualmente a estados Beta (actividad normal) hacia ondas Alfa (relajación) y llegando a los profundos estados Theta, donde ocurren las experiencias de éxtasis místico y espiritual.

Estas experiencias generalmente se asocian a insights personales, con salud óptima, idealizaciones intelectuales, reacciones afectivas y experiencias espirituales y místicas profundas.

Diversos estudios realizados por las entidades que comparten la ayahuasca certifican que los usuarios se vuelven personas equilibradas, con salud óptima y memoria, que posee facilidad de aprendizaje, mayor paz de espíritu, un profundo respeto por la naturaleza y buscan de forma equilibrada promover la paz y la armonía. También se observan alteraciones de los parámetros básicos de la experiencia- identidad personal, conexión con el mundo exterior, temporalidad y los sentimientos de significación. En el pasado y hasta hoy la ayahuasca es uno de los pilares centrales de varias culturas tribales de la amazonia. La Ayahuasca nos ofrece la posibilidad de aceptar a nuestro mundo subconsciente o inconsciente, desvelado y descubriendo el misterio de conocernos nosotros mismos. Esta apertura equivale a una nueva dimensión de conciencia. Nos permite vivir una gran empatía, una completa comunicación con la totalidad y además nos permite ver dentro de nosotros mismos con la finísima agudización de nuestras facultades, es decir, entrar al estado de Clarividencia.

La composición química de la Ayahuasca, el agente activo de la ayahuasca, el DMT, está estrechamente relacionado con alteraciones en los receptores de algunos neurotransmisores, específicamente, en sus patrones de captación. La monoaminooxidasa es un regulador de neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina en nuestro sistema nervioso. El primer estudio sobre la composición química de la liana ayahuasca lo llevo a cabo un químico colombiano en 1923, Fisher Cárdenas, quién aisló un alcaloide al que llamó telepatina, los principales alcaloides presentes en la bebida son la: Harmina, la armalina, la tetrahidrarmina y el DMT- dimetiltriptamina. La harmalina y otras carbolinas relacionadas con inhibidoras de la MAO, es decir, inhiben el efecto de las enzimas monoaminooxidasa, que destruyen en la digestión el otro principio activo presente siempre en la ayahusca: DMT (Dimetiltriptamina). Las triptaminas no son psicoactivas por vía oral, solo experimentamos efectos en combinación con IMAOs. Si solo bebiésemos y comiésemos las hojas de chacruna que contienen DMT, las enzimas del estómago la destruirían inmediatamente sin experimentar el más mínimo efecto, por lo que gracias al IMAO presente en la liana, que actúa como un potenciador, absorbemos el DMT. La planta Psichotria viridis, chacruna, contiene DMT como alcaloide mayoritario que también produce de forma natural nuestro cuerpo. Existen muchas investigaciones científicas sobre la química de la Ayahuasca y sus efectos fisiológicos, pudiendo afirmar lo siguiente: la toxicidad es nula; el consumo dentro de un contexto controlado carece de efectos secundarios y no genera adicción, siendo uno de sus usos precisamente el tratamiento de las dependencias en la desintoxicación de toxicomanías. Aun cuando la Ayahuasca contiene un componente enteogénico (DMT), la Ayahuasca no puede ser considerada una droga. La cantidad de DMT que contiene cada dosis de ayahuasca varía de un pueblo a otro, pero extrañamente sobrepasa los 25mg por dosis ó 0’53mg/por un ml que es la concentración hallada en la ayahuasca usada por los modernos estudios de farmacología realizados en España. Una sustancia que contiene dimetiltriptamina (DMT) para ser considerada droga debe contener al menos un 2% en el caso de la Ayahuasca, esa cifra es 0,02%, 100 veces menor que la tasa mínima requerida para ser etiquetada como droga. Su consumo nunca se da fuera de contexto ritual de características sagradas, espirituales y terapéuticas; se produce una profunda introspección que revela vivencias agradables o reprimidas, por lo que el uso lúdico, recreativo o la dependencia es improbable o inapropiado.

Había aceptado por fin…

Había iniciado la ceremonia, los cuerpos chisporroteaban y la abuelita pequeñita se deslizaba en la habitación. Parecía que la media con sus pequeños pasos, la revisaba y la ordenaba en su mente.

Sentado en la cama esperaba pacientemente la expansión de la maravillosa sustancia a partir de mi estómago hacia todos los rincones apartados de mi cuerpo.

Sabía que iniciaría su propagación en un movimiento espiral de caracol, desde el centro de mi estómago hacia todos los confines de mis extremidades. Como una inmensa e in imaginada serpiente, se deslizaría por todos mis células, penetraría lentamente los huesos hasta apoderarse de mi razón, para hacerme vibrar en su frecuencia.

Conforme pasaba el tiempo y en la oscuridad, la maravillosa sustancia se hacía más pesada en mi vientre. En momentos, sentía deseos de volver el estómago y liberarlo de esa extraña fuerza que sabía, pronto sería dueña de mi cuerpo.

No tenía miedo ni angustia. Me sentía tranquilo y relajado. Sabía que pronto estaría la serpiente frente a mí y que iniciaríamos un encuentro pospuesto.

Empezó entonces en lo más profundo de mi ser a escucharse una tonada monótona y repetitiva, una frecuencia como una ondulación armónica. Sabía que estaba llegando.

Mi cuerpo empezó a moverse rítmicamente. La cama era ya demasiado pequeña y salte al piso. Sentía como la sustancia se iba apoderando de mi cuerpo y hacia que se moviera rítmicamente. La música salía de mis adentros y la tonada era obsesivamente repetitiva y rítmica.

Los movimientos me relajaban y me entonaban en la frecuencia de la sustancia. Me asomé al ventanal y las luces de la ciudad se me fueron encima y me prendieron como dardos luminosos, que me seguían a donde me moviera.

El cuerpo se sentía más desahogado, el ritmo del movimiento era más fluido y mi cuerpo crecía en el ritmo. Todos mis músculos se empezaron a fortalecer y a pesar de mantener una elasticidad asombrosa, la dureza de su contorno me permitía bailar sin ningún esfuerzo.

La música interna vibraba a través de todos los poros de mi cuerpo, como una fórmula matemática, como una greca continua, se repetía una y otra vez hacia el infinito. Sentí entonces que era imprescindible bailar y entre mis cosas apareció un tambor ceremonial de los tarahumaras e instintivamente lo empecé a tocar, tratando de seguir el ritmo que se generaba en mis entrañas.

Mi cuerpo se movía sin mi voluntad, él había tomado el control y hacia lo que sentía. La sustancia era dueña total y absoluta en mi cuerpo. Circulaba vertiginosa por el torrente sanguino y el estómago parecía una pequeña caldera que estaba a punto de explotar. En momentos en que sentía que era demasiada la sustancia instintivamente orinaba para bajar la saturación y poder ser más fluido.

A través de la danza empecé a «saber», el conocimiento venía de los movimientos. Todo mi cuerpo estaba sufriendo conscientemente un milenario proceso de aprendizaje y aunque mi mente se resistía, el cuerpo había tomado el control total. Cada miembro de mi cuerpo parecía que tenía vida propia, no sólo por sus movimientos sino fundamentalmente por su conciencia concertada con el centro de mi ser de dónde provenía la rítmica frecuencia, que se expresaba como música, pero que en el fondo yo sabía que era el movimiento ondulatorio de la luz.

Cerré los ojos y bailé al ritmo del tambor que pretendía seguir la frecuencia intermitente que salía de lo más profundo de mis adentros. Toqué el caracol a los cuatro rumbos de la existencia, el centro de la habitación dejaba de ser profano y pasaba al ámbito de lo sagrado. El milenario conocimiento se manifiesta nuevamente en sus hijos.

Estaba en medio de la habitación girando en torno de mí y la música, cuando apareció flotando en el espacio a la altura de mis ojos.
Una mancha nebulosa que irradiaba luz blanca y verdosa, empezó a asecharme.

Sus ojos de luz penetraban mi corazón y me aferraba a la danza como defensa. Sentía una mezcla de miedo y emoción. Instintivamente crucé los brazos haciendo mucha presión con los antebrazos. Algo en mí interior me decía que esa era una protección, un escudo que impediría que brincara sobre mí.

Pero a pesar de todo, en un momento el poderoso jaguar se abalanzó. Salto con agilidad describiendo un arco y fue a caer con sus patas delanteras sobre mi cabeza y por ahí empezó a penetrar en el cuerpo, entre destellos de luz.

Detuve la danza y alce la vista. Caía desde el firmamento una cascada de luz que me bañaba de la cabeza a los pies. Cuando finalmente penetró totalmente el jaguar en mi cuerpo, empecé a girar con los ojos cerrados.

Había dicho anteriormente que los cerros de San Felipe me protegen. Yo sé que son mis guardianes, en especial uno que sobresale de la sierra visto desde la ciudad. Sabía que tenía que girar y de pronto parar y abrir los ojos. Sabía que la dirección marcada sería una señal muy importante. Tres de las cuatro ocasiones detuve mi giro frente al Cerro de Atzompa.

Entendí directamente sin ninguna elucubración, que mi sitio de poder sería la guarida del jaguar. De pronto supe con suma claridad que la fuerza de Monte Albán se había refugiado en el Cerro de Atzompa.

En la primera ocasión en las montañas de Huautla quien me ayudó fue una inmensa serpiente de cascabel, ahora en el valle, frente a la montaña sagrada, fue el jaguar el que vino generoso a darme su fuerza, su astucia y su valor.

Cuando entró el jaguar en mí ser, supe a través de la luz que me bañaba, que mi destino era el combate. Que mi tarea en este mundo requiere del espíritu de un guerrero. La Serpiente me dio la luz y el jaguar la fuerza.

Recuerdo especialmente dos posiciones con mis manos, una de defensa, como un escudo y la otra, como un condensador de energía que sale de mi pecho a partir de un rombo hecho con mis manos invertidas, del que con un gran esfuerzo sale un torrente de energía.

La sustancia rebosaba por todos mis poros. Salía de mis ojos y se prendía a la bóveda celeste que desde los ventanales nos asechaba. La frecuencia sonora se iba afinando cada vez más y todas las células de mi cuerpo tenían conciencia propia de la frecuencia y compartían el movimiento con todo lo que me rodeaba.

Empecé a hacer movimientos rítmicos y elásticos, pero mi cuerpo vibraba de la tensión a la que estaba siendo sometido. La sustancia se había apoderado de mi espina dorsal y penetraba amenazante a mi cerebro, reducto de mi yo incrédulo y temeroso.

En ese momento, aferrado a mi conciencia, tuve que aceptar el ineludible compromiso de ser un guerrero, mi destino estaba marcado con la guerra florida. El espíritu de la montaña se había apoderado de mí o yo me integraba a la montaña, se había sellado el «compromiso». La Serpiente y el Jaguar me acompañarían en mi destino.

Para esos momentos las amables y generosas personas que estaban en la habitación se habían quedado en otro plano, intentaban bondadosamente regresarme. Las entendía pero estorbaban.

En un momento me sentí desfallecer y me desplomé en la cama. Mi cuerpo estaba exhausto. Pero aún tirado en el lecho, mi cuerpo no podía dejar de moverse.

La abuelita me hablaba. Mi cuerpo se enfrió y empezó a transformarse mi visión.

Al principio la visión se distorsionó y las figuras se transformaban en pequeños cuadros de colores. El mundo se transformó en un inmenso mosaico de colores con extrañas formas que, poco a poco, se convirtieron en grecas de colores.

En medio de esta sensación, yo sabía que estaba entrando a otra fase del proceso. La maravillosa sustancia se había apoderado totalmente de mi cerebro y mi último reducto de sobriedad se desplomó. Mansamente acepte el estado, aunque mi cuerpo, en especial mi pierna izquierda se seguía moviendo rítmicamente sin mi control.

La noche estaba llegando a su fin. Extremadamente cansado yacía sobre la cama. Todo tomó un ritmo más lento pero más profundo. Sentía que la sustancia no cabía en mi cuerpo.

De pronto la vibración que me había acompañado durante toda la noche se empezó a expandir en mi cuerpo, la habitación y el mundo entero. Sin darme cuenta y más como una necesidad, empecé a seguir el ritmo de los sonidos que salían de mi interior. Con mi boca imitaba a través de sonidos como de una serpiente, la música que salía de mi ser.

El escucharme me reconfortaba. El repetir las notas con los dientes cerrados y la lengua presionándolos, me hacía sentirme parte armónica de lo que me rodeaba. Entendí que todo en el universo está constituido de una frecuencia, que la esencia de todo es una frecuencia, un grupo de sonidos en el que estamos vibrando todo cuanto existe en el universo.

Que todo es luz, pero que esa luz no es estática, sino que se mueve rítmicamente, como una greca sin fin.
Supe entonces que las grecas y sus colores, son la nostalgia de los seres humanos por retornar a la esencia más pura del origen. Las grecas son una abstracción del recuerdo de la luz y representan gráficamente ese fluir, esa ecuación perfecta que nace desde lo más profundo de nosotros y nos prende al mundo de afuera, nos armoniza y conecta con el todo, con el universo.

El desafío es encontrar la frecuencia para afinarse con lo inconmensurable. Supe que todo, absolutamente todo en el universo tiene vida. Pero que esa vida tiene que ver con la frecuencia en la que vibran cada una de las cosas que esta en él.

La frecuencia en que vibran las cosas en el mundo, están en contra punto o en diversas escalas de la frecuencia fundamental. El universo está constituido en su totalidad de una inmensa frecuencia, con billones de variaciones sobre esa frecuencia, cada variante es una vida, una conciencia. De esta manera una bacteria, un insecto, un ser humano, un árbol, una roca, una montaña, un planeta o una estrella, todos vibran con la misma frecuencia, lo que varía es el tono de ella.
Entendí de esta manera que una piedra o el mismo planeta Tierra, tienen vida. Esta vida está determinada por la vibración y su frecuencia.

Me sentía exaltado por saber y sentir esto en mi cuerpo. Percibía al mundo por primera vez a partir de la vibración y me sentía dichoso por estar afinado, entonado con este movimiento, con la frecuencia maestra. Mi cuerpo estaba afinado con todo cuanto me rodeaba. Mi alma estaba en una profunda paz como nuca había sentido y mi mente estaba tranquila, había aceptado por fin esto que ahora intento escribir.

Shimmo (Zhimmo)

Ayahuasca ¿cara o costosa?

El puntiagudo tema del costo de las sesiones de Ayahuasca. La opinión del Jaguar Negro.

Vivimos la expansión de la Ayahuasca a través de la Madre Tierra. Quedó atrás la idea de recibir sus beneficios únicamente en la selva amazónica, y ahora llega más cerca de ti.

La toma del brebaje no es gratuita. Ni siquiera en la selva, ya que sus protectores y quienes la preparan, han encontrado una forma de obtener recursos económicos al compartirla y poder ayudar a sus familias de una forma digna. El conocimiento de los médicos tradicionales, su experiencia, icaros, guía y energía que obtienen de su relación con la planta sagrada, forman un vínculo que satisface el deseo de la planta de ser compartida y la satisfacción de las necesidades primarias de sus comunidades autóctonas.

Pero aún con el esfuerzo de los médicos tradicionales y sus familias para poder acercar la planta a quienes visitan la selva, resulta muy difícil para la mayoría de las personas costear un viaje hasta Perú (o Brasil, o Colombia) para recibir la medicina; y por ello, muchos protectores de la liana han decidido salir a otros países para llevar la medicina hasta donde sea necesario. Taitas, chamanes, médicos tradicionales, facilitadores, proveedores e intermediarios colaboran para este objetivo: «si no puedes ir a la Ayahuasca, la Ayahuasca llega hasta donde estés tú».

Traer Ayahuasca a México es algo complicado. Hay que pagar avión de ida y vuelta con meses de anticipación, transporte a las comunidades amazónicas donde se elabora, hoteles, comidas, viáticos… Y para organizar un encuentro en México se requiere logística, organización y personas que se dediquen tiempo completo a administrar nuestras redes sociales y la logística de todos los encuentros. Cuando vamos a compartir la medicina pagamos gasolina, casetas, hoteles, comidas, el lugar donde nos reciben para nuestra ceremonia, el temazcal y el chaman que corre el temazcal, los insumos que se utilizan durante la ceremonia, el desayuno que se sirve al otro día del encuentro… En fin, muchos gastos que no pueden salir de nuestros bolsillos.

Cuidamos cada uno de nuestros encuentros para que la experiencia sea inolvidable. El lugar, la limpia energética del lugar, la atención personalizada… pero sobre todo la pureza de la Ayahuasca, que es elaborada según los principios de la comunidad shipibo y el chaman (médico tradicional) que elaboró el brebaje con su energía y cantos (icaros). No te damos anahuasca (ayahuasca mexicana, hecha con tepezcohuite) como otros organizadores ni traemos personas que se dicen chamanes y no lo son.

Vivimos en un mundo capitalista. Todo lo anterior cuesta mucho dinero. No sólo la ayahuasca, sino todo lo que la rodea. Y aún así cuidamos que los precios sean lo más accesibles para que puedan acercarse más personas a su medicina. No hay comparación entre los 1800 a 2500 pesos que cuesta una ceremonia en tu localidad, al dinero que gastas si decides ir a la Amazonas a recibir la Ayahuasca.

Al final, el dinerito que se recibe de tus manos, una pequeña inversión para ti mism@, se queda repartido de una forma maravillosa. Llega hasta las familias de la comunidad shipibo en la selva, pueblo que se dedica principalmente a la pesca y la artesanía, llega hasta la familia de los temazcaleros, de los chamanes que nos acompañan, de los centros holísticos que nos reciben y así podemos garantizar su continuidad y progreso.

Todo lo anterior que sirva como testimonio de nuestro trabajo y no como queja. Que sirva para tranquilizar las mentes de quienes creen que lucramos con la abuela y entiendan que lo que cuesta es el servicio y la operación y no la planta. Al final, lo único que deseamos es mostrarte el maravilloso mundo que tienes en tu interior y compartir contigo el amor liquido.

Sólo Ayahuasca

En Jaguar Negro proporcionamos Ayahuasca shipibo-conibo, brebaje medicinal amazónico compuesto por liana ayahuasca y hoja de chacruna.

Trabajamos con tradición vegetalista peruana. Pura conexión con el amor de la naturaleza. Sanación a través del reencuentro con tu ser interior.

No alteramos ni adicionamos ni reducimos la Ayahuasca. No damos tepezcohuite ni otros análogos de Ayahuasca. No trabajamos con otras plantas ni sustancias. No trabajamos con Bufo Alvarius ni DMT. No imponemos credos ni doctrinas. No pertenecemos al santo daime.

En Jaguar Negro los encuentros con la Ayahuasca son guiados por chamanes, en grupo, de noche, atendidos todo el tiempo en un lugar idóneo con música y cantos chamánicos en vivo. En la mayoría de nuestros encuentros, el trabajo espiritual se fortalece con Temazcal, meditaciones y terapias de grupo.

No vendemos Ayahuasca, no se proporciona individualmente, no realizamos envíos de Ayahuasca, no realizamos encuentros de día, ni de 3 o 4 horas.

El encuentro con la Ayahuasca en Jaguar Negro es una oportunidad de sanación física, mental y espiritual.

Queremos que te conozcas más, que te perdones, que te liberes, que te ames, que seas más feliz aquí y ahora.

Amor por encima de Todo

ayahuascajaguarnegro.com